Siempre me
emociono cuando la gran ballena azul se marcha del puerto con su barriga llena de coches y dos o tres cabecitas oscuras, sobre un buzo naranja, asoman por unas diminutas ventanas de la parte superior y responden agitando su mano cuando, desde la orilla, alguien comprende aún, el significado de un simple
Adioooooooossssss¡¡¡¡¡Foto : Silvia Ortiz de UrbinaPasajes UECC